miércoles, 12 de octubre de 2016

"NADA QUE FESTEJAR, MUCHO POR REPARAR"



Por Néstor Elias.-
Nos envuelve por estos días la cercanía de un nuevo 12 de octubre. Dicha fecha recibió un cambio de denominación en el último tiempo y pasó de ser el obsceno “Día de la Raza” a ser hoy el “Día de la diversidad cultural”. Sin embargo, se sigue machacando sobre el mismo concepto: el 12 de octubre “empezó” algo nuevo en el continente. Por esa misma razón, no es saludable conmemorar esa fecha, porque es la fecha símbolo de la consumación del apropio, de la muerte masiva, del robo más estrepitoso que ha sufrido nuestra Abya Yala, hoy devenida en América. El 12 de octubre es la fecha símbolo de la muerte de casi setenta millones de personas originarias de estas tierras. Todo ello se consumó con el fin de llevarse las riquezas de la misma y explotar a sus habitantes, someterlos y destruir esas culturas en pos de imponer la cultura capitalista dominante.
La mal llamada “llegada de la civilización” siempre estuvo ausente con especial perversión. Ellos eliminaron a distintas civilizaciones. Donde fundaron unos pocos Estados existían muchas naciones. Hubo muchos responsables pero ninguna culpa. Hubo muchas muertes pero ningún duelo. Hubo muchos festejos inmorales durante más de quinientos años y algunos resabios insolentes aún existen en todo el continente y por supuesto en la tierra de los apropiadores.
El cambio de “carátula” sobre esta particular fecha es una nueva muestra de no querer reconocer la más escandalosa masacre que se haya gestado en el mundo a manos de quienes hoy ostentan “títulos de países centrales”. Conmemorar el 12 de octubre es, más allá del maquillaje, seguir considerando la fecha en la que se empezó a expresar “lo nuevo” en favor de los intereses y los espantosos métodos del apropiador. No es una actitud valiente haber llamado a esta fecha “Día de la Diversidad Cultural”. Mucho menos considerarlo una fecha de feriado móvil en beneficio del negocio del turismo. Una actitud valiente sería sumar nuestra voz al día previo denominado “de dolor y consternación por la muerte de nuestros hermanos” y transformarlo en día de duelo continental (empezando por hacerlo nacional, que es hasta donde se puede tomar decisión ejecutiva) y durante el mismo propiciar jornadas de reflexión y revalorización de nuestras raíces explicando sin temores ni prejuicios todo lo sucedido durante el mal llamado proceso de colonización, cuando en verdad lo que hicieron fue liberar una zona para matar y robar todo lo que pudiera servir a los intereses de distintas coronas europeas en situación de riesgo por entonces.
Por supuesto que más valiente y honesto sería devolverle sus tierras, sus derechos integrales y sus formas de gobierno, es decir, sería mejor “sacarles los pies de encima”, mirarlos a los ojos y compartir con ellos el mismísimo proceso de la vida.
Según distintos relevamientos, parciales todos ellos por la dificultad que se genera para llevarlos a cabo, existen en la Argentina entre 387 a 583 conflictos por los territorios ancestrales. Esto abarca alrededor de 9,6 millones de hectáreas y es equivalente a media provincia de Córdoba o tres veces y media la provincia de Misiones, o más claro aún 480 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires… A su vez estos conflictos involucran a más de 267 comunidades, lo que nos permite hablar de miles de personas afectadas.
Los territorios y comunidades originarias son acechados básicamente por el corrimiento de la frontera agropecuaria, los monocultivos de soja y pino (para plantas de celulosa), la minería metalífera de explotación a gran escala, las perforaciones petroleras y el turismo cinco estrellas. El modelo extractivo de supuesto ‘desarrollo productivo’, es un saqueo al país y además es opuesto a nuestra cultura de vida. Para ese modelo de saqueo necesitan territorios liberados y para ello, ya hemos dicho en notas anteriores, se valen de la complicidad política-empresarial-judicial-policial a través de la cual se sortean los derechos adquiridos por ley y establecidos en la Constitución Nacional.
Ante esta situación, grave por cierto, la respuesta del Gobierno Nacional y de los distintos gobiernos provinciales no llega y, cuando lo hace, se establece del lado de los grupos poderosos que “empujan y arrinconan” a los distintos pueblos. A su vez, el borrador enviado desde el ejecutivo para modificar el actual código civil, de ser aprobado en el Congreso Nacional estaría terminando con buena parte de los derechos indígenas adquiridos a lo largo de más de un siglo. En especial, barrería la trabas legales para la venta velada de tierras al modificar conceptos ligados al derecho de la propiedad. Las Comunidades entre tanto no han sido consultadas al respecto y anuncian que resistirán en defensa de la vida, el agua y los territorios; con todas sus fuerzas este nuevo atropello que se está gestando a sus espaldas y saltando por encima de toda legalidad.
Los diversos relevamientos mencionados, que abarcan gran parte del total de situaciones del país, revelan que a menudo los conflictos se multiplican de la mano del desarrollo de organizaciones indígenas y campesinas que amplifican sus luchas para darles visibilidad y contenido por fuera de las estructuras de organización occidental desde donde se pretende operar a través de coptación a favor de poderes centralizados.
En este marco entiendo que nunca hubo y hoy tampoco, nada que festejar.

NO INTENTES CAMBIAR A NADIE

(Poema de Permisión)
No intentes cambiar a nadie: 
limítate a iluminar…,

porque es tu luz la que invita 

a tu prójimo a cambiar…,
Que en estos tiempos extraños
en que elegiste volver,
tu tarea, compañero,
no es otra que la de “ser”.
Y si ese que va a tu lado
se encuentra dormido acaso,
respeta su desarrollo
y su aparente retraso…
Contémplalo con ternura
y acéptalo tal cual es,
y déjalo que prosiga
marchando sobre sus pies.
No te olvides que él está
siguiendo su “plan de vida”:
ese que le armó su alma
al preparar su venida.
Y tú no puedes lograr
que eleve sus vibraciones,
ni con presiones abiertas
ni sutiles empujones….,
Porque hay ciclos en la vida
que no se pueden forzar:
¡ya su corazón un día
se abrirá de par en par!
Y entenderá cabalmente
de forma clara y certera,
que esta vida es solamente
una ilusión pasajera…
Tú entra en tu propio silencio,
y en forma suave y callada,
deja que tu luz interna
se filtre por tu mirada.
Tu impronta suave y serena
produce su propia acción,
y esparce sobre las cosas
silenciosa inspiración…
Y cuando dejas que el otro
transmute su propia cruz,
no intentas cambiar a nadie…
¡pero los cambia tu luz!
-Jorge Oyhanart-




miércoles, 1 de junio de 2016

NI UNA MENOS...

Ni Una Menos es un grito colectivo contra la violencia machista. Surgió de la necesidad de decir “basta de femicidios”, porque en Argentina cada 30 horas asesinan a una mujer sólo por ser mujer. La convocatoria nació de un grupo de periodistas, activistas, artistas, pero creció cuando la sociedad la hizo suya y la convirtió en una campaña colectiva. A Ni Una Menos se sumaron a miles de personas, cientos de organizaciones en todo el país, escuelas, militantes de todos los partidos políticos. Porque el pedido es urgente y el cambio es posible, Ni Una Menos se instaló en la agenda pública y política.

El 3 de junio de 2015, en la Plaza del Congreso, en Buenos Aires y en cientos de plazas de toda Argentina una multitud de voces, identidades y banderas demostraron que Ni Una Menos no es el fin de nada sino el comienzo de un camino nuevo. Sumate.


miércoles, 11 de mayo de 2016


                                     Atención: nota no apta para personas que no persiguen utopías y no crean en duendes y hadas.

Aunque lo intenté varias veces, desde que quedó vacío no pude entrar a la casa,
llegaba a la puerta y me volvía, presentía que iba a sufrir.
Hoy, ante un compromiso asumido, volví.
Al entrar el frío del ambiente y el tremendo silencio golpearon fuerte en mi corazón.
No había risas ni llantos, no sentí el agradable olorcito de la comida que me llevaba
a destapar la olla y probar lo que Maru o Elsa estaban cocinando.
No había juguetes desparramados por casi toda la casa, ni niños haciendo las tareas,
la enorme mesa del comedor se veía desolada.
Todo era frío y silencio.
Abrumada me senté en la cocina, me arropé con mi abrigo y cerré los ojos.
Entonces, como por arte de magia, comenzaron a desfilar ante mi ¡ tantos recuerdos!
No pasaron en vano casi 27 años de mi vida dedicados a la tarea más hermosa que puede realizar un ser:
Ayudar a crecer y a hacer felices a los niños, propio y de los otros, nunca ajenos.
Nítidamente, me vi en las reuniones escolares, actuando en los actos de los más chiquitos,
( una vez fui una luciérnaga, un poco pesada por los años, pero en fin...) 
Me vi velando enfermedades, compartiendo absolutamente todo con las familias de los chicos,
festejando cumpleaños, ¡ hasta de 15 ! ¡ graduaciones! con el orgullo pleno de verlos recibir el premio
al Mejor compañero,  al de alumno solidario o el de mejor promedio escolar.
Son tantos los recuerdos que resulta imposible ponerlos por escrito.
De pronto comencé a sentir un tibio calor que me envolvía,
¡ pero como, si hacía tanto frío!
Abrí lentamente los ojos y vi infinidad de chicos que soplaban hacía mí envolviéndome
en una tenue nube de calor.

Sentí que me acariciaban, me tocaban suavemente, se subían a mi falda
formando un frondoso árbol con muchas ramas donde ellos se trepaban.



No sé que estaba pasando, pero, ¡ era tan grato! centré mi atención para comprender que sucedía,pero otra vez, como por arte de magia, las figuras comienzan a desvanecerse , se meten en las paredes, se esconden en los rincones y con gestos traviesos
me tiran besos y se van.
Ahora, ya de nuevo en la realidad, me doy cuenta que son los niños que pasaron por el Hogar y 
como duendes guardianes estarán por siempre en él.

Me levanto, tomo las llaves, apago las luces, el Hogar queda a oscuras, pero yo me voy iluminada como nunca.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Un beso abrió las puertas del infierno

Fue la señal, como la traición contada en los evangelios: —A la que yo dé un beso, ésa es. Y a fines de 1977, en Buenos Aires, el Ángel Rubio besó, una tras otra, a Esther Balestrino, María Ponce y Azucena Villaflor, fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, y a las monjas Alice Domon y Léonie Duquet.
Y se las tragó la tierra. El ministro del Interior de la dictadura militar negó que las madres estuvieran presas y dijo que las monjas se habían ido a México, a ejercer la prostitución.
Después se supo que todas, madres y monjas, habían sido torturadas y arrojadas vivas al mar desde un avión.
Y el Ángel Rubio fue reconocido. A pesar de la barba y de la gorra, fue reconocido, cuando los diarios publicaron la foto del capitán Alfredo Astiz firmando, cabizbajo, la rendición ante los ingleses.
Era el fin de la guerra de las Malvinas, y él no había disparado ni un tiro.
Estaba especializado en otros heroísmos.


Eduardo Galeano
(Un beso abrió las puertas del infiernoDel libro Espejos, una historia casi universal)